Mis primeros pasos como mamá
Hace nueve años me convertí en mamá. Qué experiencia tan bonita y agotadora.
Hoy soy mamá de tres niños, la más pequeña con una enfermedad rara. Trabajo a medio jornada, tuve que reducir mi jornada para poder estar con ellos más tiempo. Además hago manualidades en el poco tiempo que me queda libre, me encanta cocinar y hacer repostería y siento que no llego a la mitad de las cosas que debería de hacer. Me siento culpable el 90% de mi tiempo. Por trabajar demasiado, por dedicarle más tiempo a un hijo que a otro, por enfadarme, por tener ganas de llorar y por un millón de cosas más.
Sé que como yo a un millón más de madres multitareas que sienten que no llegan a todo y se sienten culpables por ello, pero simplemente somos personas, no máquinas y a veces necesitamos ayuda.
Cuando me quedé embarazada la primera vez era muy feliz, estaba enamorada y muy ilusionada aunque desde el primer momento me di cuenta de que nada iba a salir como yo lo había planeado. ¿que cómo lo se? por el momento en el que me hice la prueba de embarazo. Un momento tan especial en el que me encontré sola, mi pareja decidió que mientras salia el resultado el prefería ir a lavarse los dientes y así es como le dí la noticia, mientras me miraba a través del espejo y no hacia ningún gesto de felicidad.
La mejor compañía que encontraba en ese momento era mi perrita, con la que me consolaba paseando y que hacia que no pasara sola todo el día.
Durante el parte de mi primera hija hubo un problema, el médico no llegó a tiempo de darse cuenta de que tenía una vuelta de cordón y se estaba asfixiando así que cuando nació no respiraba. Estuvieron reanimándola unas dos horas y decidieron trasladarla a la UVI de otro hospital. Ni siquiera pude verla, sentía un dolor y un miedo tan grandes que me costó mucho tiempo recuperarme. Sólo recordaba médicos corriendo por la sala, el saber que no había llorado y que nadie me dijera nada, dos horas tirada en una camilla, con las piernas aún en el potro, fue muy traumático.
Mi hija estuvo una semana en la UVI y una semana en la UCI, los primeros días le pusieron hielo alrededor para que no pasara de 32º y paralizar los posibles daños cerebrales que pudiera tener.
Tuvimos mucha suerte y mucho apoyo y la niña no ha tenido ninguna secuela.
Mientras estuvo en el hospital su padre se porto estupendamente, una vez que estuvo fuera todo volvió a su ritmo normal, de mal en peor hasta que la cuerda se rompió.
Pero aún falta mucho para eso, vayamos poco a poco.
La próxima semana contaré los primeros dos años de mi vida como mamá. Con una shock traumático por el parto y hospitalización de mi bebé, una depresión muy fuerte y lo que me llevó a cambiar a tomar una difícil decisión
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